
“Ella sintió que las pupilas de un extraño buceaban descaradamente bajo sus ropas…”
El otro hombre Miguel Delibes
En enero tiraron una granada de mano en una casa del Patrón Costas. A la noche. Imaginate el miedo. El artefacto era poco más que un sonajero lleno de diminutas perlitas que simulaban el peso de un explosivo real inútil para provocar destrozos o matar a alguien ya que carecía de pólvora, alquitrán o azufre componentes de una bomba.
Era un acto terrorista, intimidatorio. Un misterio, escribimos.
Bueno el misterio parece haberse develado.

La moradora una chica de 21 años dijo que sospechaba de su ex patrón de una sandwichería de Constituyentes corolario de una serie de amenazas y ataques vengativos por no haber cedido a sus pretensiones sexuales. Hacía poco lo había denunciado cuando la apretó con su camioneta gritándole que le iba a quemar la casa. Dijo que el tipo se drogaba y siempre andaba con armas recordando haber visto la granada en el negocio. Otro ex empleado ratificó la especie y dio más precisiones respecto al comportamiento bochornoso del sandwichero. O granadero.
La Brigada allanó y detuvo a Juan Guillermo G (41) el viernes 14. Le secuestraron una bochita con diez gramos de marihuana. Lo acusan de amenazas, tenencia de arma de guerra y droga.
