

“Cada cual tiene su modo de ofender, pero todos matan…”
Cuentos fatales Leopoldo Lugones
Sábado trece del último mes del año. Medianoche. Dos chicas de 18 años están sentadas conversando en el muro bajo de los Jardines de Infantes de la escuela Pizarro sobre calle Fassio.
Están punto de vivir el síndrome de inseguridad propio de la ciudad.
Dos motochorros de remera ojotas y gorra en un velocípedo destartalado anuncian pistola en mano que mejor entreguen sus celulares si no quieren un tiro. Se llevan uno.
La Policía por el color anaranjado y blanco de su indumentaria pilla al dúo haciendo esquina en el 4 de Junio. Aparecidos los motoristas han tirado un revólver 32 Italo sin municiones y un teléfono.

Uno de los ladrones tiene dieciséis años, el más violento según su compinche identificado como José Luis Toroconte (27). Pupilo del abogado Cristian Illezca el menor recupera su libertad el lunes pasado. Con reglas de conducta y encausado junto al mayor por robo a mano armada. Toroconte ya cumplió condena por un delito similar.
