

“No hay forma de hacer que las cosas vayan mejor y lo único grande es el dinero…”
Buscando al señor Green Saul Bellow
La marihuana es la droga más popular sin dudas y se vende como agua. Su uso recreativo está prohibido y el medicinal controlado. El consumo está despenalizado por el fallo Arrieta de la suprema corte de Justicia del 2006 pero sancionado en la ley de estupefacientes que no se modificó a pesar de las recomendaciones del máximo tribunal. Se la clasifica entre las drogas blandas por su bajo poder adictivo y nocivo. No genera muerte por sobredosis. Manuel Belgrano a fines del siglo XVIII veía en el cultivo del lino y el cáñamo el progreso económico de un país inminente, suerte murió antes de 1989 que se promulgó la ley 27.737 sino, quien te dice, hoy estaba en cana.
La prohibición disparó un negocio clandestino. La fiebre del porro.
Cuando el producto se puso más cerca por los controles de la triple frontera y la competencia de Brasil cantidad de changos oranenses ensayaron salir de pobres. Empezaron tímidamente con unas bolsitas, un medio ladrillo y después se fueron a la mierda. A todo o nada.

El martes 13 de noviembre la Policía de Tucumán secuestró CIENTO SIETE KILOS QUINIENTOS SESENTA Y DOS GRAMOS de marihuana de un Chevrolet Spin que se piró al ver un control rutero. Detuvo a cuatro changos oranenses. El auto tenía un tufo insoportable a yerba que si entrabas salías adicto pasivo. Un detenido cargaba una 9 mm Jericho con numeración suprimida.
El pasado martes 27 de enero la Policía de Santiago del Estero pilló a cinco embarcados en dos camionetas y un VW T Cross con CIENTO TRECE KILOS. Locales. Siempre locales. De Caballito, San Antonio, Juventud Unidad, San Francisco, Los Lapachos y las 402.
