

“Dios y Satán se entendían, en el fondo, maravillosamente…”
Totota Manuel Ugarte
La mujer, una maestra chaqueña de treinta y tantos años, encara a una amiga pastora evangélica, asustada y perpleja. A mediados del año pasado.
¿Cómo es el ungimiento? pregunta al borde del llanto.
Viene de ser ungida y cree que el pastor ha manejado el rito bíblico de las manos aceitosas frotando su cuerpo menos para consagrarla a un propósito sagrado que para darse un festín sexual. De la frente ha pasado al torso, pedido que se saque el corpiño, apretujado sus pechos, aperitivo de hacerla bajar los pantalones e introducirle los dedos pringosos en los genitales.

Cristo la última esperanza es la iglesia que dirige Luciano Gomez (69) en rivadavia banda sur. Ha despedido a la ungida no con palabras de Dios sino con un intento de beso de lengua y un chau bueno TE AMO.

¡Eso no es un ungimiento! le explica la amiga.
Es un abuso sexual con acceso carnal confirman en la Justicia con la denuncia. Gomez fue condenado el martes a ocho años de prisión. El Diablo lo tentó secreteó alguien.
Fue el último juicio oral y público del 2025.
