
“Terribles acusaciones, goteando su infamia todavía fresca…”
Ojo por diente Rubén Bareiro Saguier
Un bagayero de treinta años con domicilio en la zona sur de la ciudad fue denunciado en febrero del año pasado por el ultraje de su hija de doce años.
La abuela dijo que la nena le contó que desde los siete el padre la tocaba, le sacaba fotos tipo porno, le metía los dedos. La cuñada fue a la Policía.
Presentaban como prueba unas fotos difusas de criaturas desnudas o en escarceos sexuales donde no se distinguían rostros pero que afirmaban extrajeron del celular del acusado. Dijo su mujer y madre de la víctima que las halló al hurguetearle el teléfono porque pensaba que la estaba engañando. Que no podía identificar en ellas ni a su hija ni a su marido.
La chica revisada en el CIF era virgen sin signos extraños. En Cámara gesell negó todo pero leyeron lo hacía para salvar al padre.
El bagayero defendido por el abogado Sergio Herrera declaró airadamente su inocencia. Dijo que la relación con la hija era normal y que el motor de la mentira era el despecho. Tenían cuatro hijos y trece años de convivencia.
Abuso sexual con triple agravante continuado era el tipo penal que le endilgaban. El Juez Aldo Primucci de Sala I opinó culpabilidad.
Lo sentenció a nueve años de cárcel.
